Abril y mayo son los meses de las entregas. Locales que abren antes del verano, oficinas reformadas en Pascua, plantas de nave acabadas para la campaña. Y casi todas las semanas nos llama alguien con la misma frase: "la obra está terminada pero esto no se puede abrir así".

Suele pasar por un motivo concreto. En el contrato de obra ponía "limpieza final incluida", y esa línea significa cosas muy distintas según quién la escriba.

Qué entiende un constructor por limpieza final

Para la mayoría de constructoras, la limpieza final es retirar escombro, barrer y pasar la fregona. Es un trabajo de recogida, no de acabado. Y hasta ahí es legítimo: quitar los restos de su propio trabajo.

Lo que no entra casi nunca es lo que de verdad se nota al abrir la puerta:

  • Restos de cemento, yeso y silicona pegados en gres, terrazo o porcelánico.
  • Pegatinas y adhesivo de las carpinterías de aluminio y de los perfiles.
  • Salpicaduras de pintura en marcos, rodapiés, mecanismos y cristal.
  • Polvo fino de rozas dentro de armarios, cajones, luminarias y rejillas.
  • Cristales por las dos caras, que es donde se ve todo a contraluz.

Ese polvo fino es el punto que más discusiones genera. Se posa despacio y aparece a las 48 horas de haber barrido. Por eso una limpieza final de obra bien hecha nunca es una pasada única.

Las dos fases que sí funcionan

Nosotros lo planteamos siempre igual, y conviene exigirlo en el presupuesto de obra:

Primera fase, con el gremio fuera. Retirada de restos, raspado de cemento y silicona, desincrustante en suelo, limpieza de carpinterías y mecanismos, y aspiración a fondo de armarios y falsos techos accesibles.

Segunda fase, dos o tres días después. El repaso. Aquí se recoge el polvo que ha caído desde la primera pasada, se hacen los cristales y se deja el local en estado de entrega. Sin esta segunda visita, la primera se ve deslucida el día de la inauguración.

Cuánto cuesta

La horquilla habitual va de 4 a 9 euros el metro cuadrado más IVA. La parte baja es una nave diáfana con suelo de hormigón y poca carpintería. La parte alta es un local comercial con mucho cristal, sanitarios, cocina, techo técnico y acabados delicados.

Lo que mueve el precio no son los metros: es la cantidad de cristal, el número de baños, si hay que decapar el suelo y el estado real en el que lo deja la obra. Un local de 200 m² con fachada acristalada puede costar más que uno de 400 sin ella.

Cómo negociarlo con el constructor

Tres cosas que puedes pedir por escrito antes de firmar la obra:

  1. Que se especifique si la limpieza final incluye fase de repaso o solo una pasada.
  2. Que se detalle si entran cristales por las dos caras y desincrustante de suelo.
  3. Que la retirada de escombro y embalaje esté separada de la limpieza. Son cosas distintas y mezclarlas es lo que permite luego decir "eso ya estaba incluido".

Si el constructor solo asume la recogida, es perfectamente razonable. Lo que no vale es descubrirlo el día antes de abrir.

Un caso típico de la comarca

Un local de 180 metros en el centro de Xàtiva, reformado para abrir en junio. Obra impecable, entrega "limpia". Al día siguiente, el suelo de porcelánico tenía velo blanco de cemento, los perfiles de las carpinterías llevaban el adhesivo puesto y en el escaparate se veían tres capas de huella a contraluz de la tarde.

Dos personas, dos jornadas y una visita de repaso al tercer día. Lo que no se podía recuperar del todo era una junta de silicona manchada de pintura, porque el disolvente que la quitaba se comía la silicona. Eso lo tuvo que rehacer el gremio.

De ahí sale el consejo más útil: entra a limpiar antes de que se vayan todos. Si aparece un problema de acabado, todavía hay alguien a quien reclamárselo.

Antes de llamar

Si estás terminando una reforma, ten a mano los metros, el tipo de suelo, cuánto cristal hay y la fecha real de entrega. Con eso te damos la horquilla por teléfono y cerramos el precio tras la visita.

Puedes ver el detalle del servicio en limpieza final de obra y lo que incluye cada fase en la guía de final de obra. Si además el local es comercial y va a abrir con escaparate a la calle, mira lo que hacemos en limpieza de cristales: la diferencia entre raqueta y espray se ve desde la acera de enfrente.

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